Querido José,
Te has marchado sin avisar. A veces la vida tiene estas cosas. A tus 18 años te has marchado y nada ni nadie podrá llenar el vacío que nos has dejado. Necesitaba escribirte unas palabras que, donde no alcancen a expresar mi desoladora tristeza, mis amargas lágrimas si lo harán. Pero necesitaba escribirlas ya, espero puedas perdonarme.
Hace apenas tres semanas estábamos en Estella disfrutando juntos del Aikido. Kokyu Ho, te acuerdas?, fue la primera técnica del entreno y la hicimos juntos. Daría lo que fuera por tener la capacidad de rebobinar la cinta del tiempo y hacer Kokyu Ho de nuevo. Contigo. Pero no puedo, aunque te aseguro que jamás me olvidaré de ese instante. Lo llevaré envuelto, como oro en paño, en mi mochila del Aikido. Para siempre.
Echaré de menos tu energía. José "Huracán" Barrios, que buen apodo hubiera sido, como el del mítico boxeador. Llenabas el tatami de ilusión y siempre estabas cuando había que arrimar el hombro. Me viene a la mente la exhibición de Enero durante el FAN de este año, cómo olvidarla!!! Ahí estabas, con tu hermana Raquel y Sensei Urricelqui, dando una lección de AIKIDO con mayúsculas entre los tres. Qué buenos tiempos verdad?. Solo hace un mes de esto y me parece una eternidad. Te echamos de menos.
Hoy he ido a verte, al igual que una gran cantidad de compañeros de la pequeña familia del Aikido. Pero tu ya no estabas. Unas horas antes emprendiste un último viaje. Pero he podido abrazar a tus padres y a tu hermana. Me han transmitido esa misma energía reconfortante que tantas veces nos regalaste. Tienes una familia impresionante, puedes estar orgulloso.
Eras pura energía y derrochabas pasión en lo que hacías. Esa pasión y esa energía te acompañarán siempre. Allá donde estés seguro que hay un Dojo, utilízalo. Nosotros seguiremos aquí y tu recuerdo nos acompañará en cada clase, en cada entrenamiento conjunto, en cada curso. No volverás a marcharte, no te vamos a dejar ir de nuestros corazones.
En estas pobres líneas no he podido plasmar ni la mitad de las cosas que ahora mismo siento por tu inesperada marcha. Nuevamente te pido disculpas. Nunca se me dio bien expresar mis sentimientos y con palabras es aún mucho más difícil.
Volveremos a hacer Kokyu Ho amigo mío. Tú y yo. No tengas duda. Pero todavía no. Tendrás que esperarme. No sé cuanto, pero volveremos a vernos.
Eres libre José, no tengas miedo.