Ya tenía yo gusanillo de entrenamiento conjunto y la verdad que no defraudó para nada la cita. Casi cuarenta aikidokas sobre el tatami de Larraona bajo la dirección de Sensei Armendáriz y disfrutando de una estupenda jornada en familia.
Pudiera parecer una ingente cantidad de practicantes para tan poco espacio, pero he de reconocer que nos las apañamos bastante bien y en ningún momento tuve la sensación de estar como sardinas en lata, más bien al revés, con el espacio suficiente para disfrutar de las ejecuciones y las caídas.








